La verdad oculta tras la salida de la directora de COLCIENCIAS

Importantes medios de comunicación registraron la salida Paula Marcela Arias Pulgarín, de la Dirección General de Colciencias. Según se conoció, el Departamento Nacional de Planeación notificó de manera oficial una reducción del presupuesto de la entidad para 2015 de 125 mil millones de pesos respecto a la pasada vigencia. En un acto muy significativo, Arias anunció el recorte ante los Investigadores más sobresalientes del país congregados en Cartagena en la Convención Científica Colombiana – Suma. Los medios de comunicación en general, registraron la causa de salida de la directora en esa forma de ventilar el asunto. Sin embargo, existen otros factores que desde hace tiempo habrían convertido a la salida de Arias en un hecho inminente.

El más importante tiene que ver con el papel de Colciencias como Secretaría Técnica del OCAD de Ciencia, Tecnología e Innovación y las tensiones que en lo corrido del presente año han marcado la implementación del Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación CT+I del nuevo Sistema General de Regalías. En esto, hace falta distinguir el presupuesto de Colciencias de las llamadas regalías para la Ciencia. Los primeros, son el dinero disponible por parte de la entidad para dar cumplimiento a su misión, bien sea a través de proyectos de altura tecnológica y científica, de la formación de científicos e investigadores, de la financiación de infraestructura y equipo para Centros de Investigación, etc. Por otra parte, los dineros de Regalías están sujetos a una lógica totalmente distinta, no pasan por las manos de Colciencias ni hacen parte de su presupuesto, y su destinación se encuentra fuera de su control en manos de las regiones.

 

Regiones, inconformes con las regalías para la Ciencia

Luego de la reforma constitucional que le dio origen, el nuevo Sistema General de Regalías (SGR) destina (tan solo) el 10% de las rentas percibidas por la explotación de recursos no renovables a Ciencia, Tecnología e Innovación. En su momento, esa decisión generó desconcierto en las regiones colombianas. En adelante, serían ellas quienes en ejercicio de su autonomía y su autodeterminación, deberían llevar progreso a sus habitantes a través de la generación y uso del conocimiento. Pero el esquema establecido para hacerlo no ha funcionado, y así lo prueba el gran descontento de los actores regionales con la hoy exdirectora Arias y la gestión de Colciencias. Resulta que en el nuevo SGR, los dineros se distribuyen en una serie de Fondos de diferente tipo. En cada uno de ellos existen unos Órganos Colegiados de Administración y Decisión (OCAD); una especie de Juntas Directivas, encargadas de decidir qué se financia con los recursos y (muy importante) de designar los ejecutores de los proyectos. En el caso del llamado Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación (CT+I), hay un único OCAD, en el que tres voces se reúnen, cada una con un voto: la academia (con 4 universidades públicas y 2 privadas), el gobierno nacional (representantes de 3 ministerios, del DNP y de Colciencias) y los gobiernos regionales (7 gobernadores). El principal papel de Colciencias dentro del OCAD es ejercer su Secretaría Técnica, lo cual, en castellano claro se traduce en convocar a sus integrantes, llevar las actas y prestar sus instalaciones, personal e infraestructura. Nada más, pese a que la ley le da estatus de institución rectora del tema.

La tensión entre el interés científico y el interés regional llegó a un punto de quiebre durante la sesión del OCAD del pasado 18 de marzo, el cual sería el último a realizarse desde entonces. La manzana de la discordia fue el proyecto “Implementación de un Sistema de Alerta Temprana para la Prevención y control de las principales Enfermedades Transmitidas por Vectores (ETV) en Amazonas”. Las tres partes, academia, gobierno nacional y gobierno local, aprobaron su financiamiento, pero cuando la hoy exdirectora propuso como ejecutor a la Universidad de Antioquia en lugar de la gobernación de Amazonas, ahí fue Troya. Los representantes de las regiones reaccionaron de inmediato y de manera airada, anotando que debía considerarse al Departamento de Amazonas como el ejecutor porque ello “obedecía a concertación regional previa”. En una votación, en la que el Gobierno Nacional evitó sentar una política general acerca del particular, prevaleció la ejecución por parte de la Universidad contrariando el deseo de los gobernadores.

Si bien se trató de una victoria del estamento científico propiamente dicho, fue una muy pequeña, que solo exacerbó el ánimo regional en defensa de sus propios intereses. En efecto, días después a aquel OCAD, los 32 gobernadores reunidos en la Federación Nacional de Departamentos http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-13783171, se expresaron sumamente descontentos por lo que calificaron como la total inoperancia del OCAD de CT+I. En su sentir, Colciencias, en cabeza de su directora, “estaba dándole un manejo equivocado al tema”.  Fueron más allá y manifestaron su decisión de no volver a reunirse en ese OCAD porque desde su punto de vista no estaba funcionando del todo y exigieron cambios. Solicitaron al Presidente de la República, Juan Manuel Santos, retirarle a Colciencias la secretaría Técnica de ese OCAD así como la eliminación de los requisitos técnicos y especialmente la evaluación por pares académicos.

 

Supuesta salida del gobierno, por “bocona”

Aunque en sus declaraciones a los medios, Paula Marcela Arias haya expresado que sale del gobierno “por bocona”  se trata nada más que del “florero de Llorente”. Ya en el mes de abril, con el OCAD de CT+I paralizado de manera indefinida, resultaba insostenible para el Gobierno Nacional mantener a Arias al frente de Colciencias. Mucho más con la totalidad de gobernadores colombianos clamando en coro por ver rodar su cabeza. Lo cierto es que su salida del cargo era un hecho inminente, retrasado solo por las restricciones propias de la ley de garantías.

Lo que muchos no tienen claro es que el contrapunteo entre Arias y Cárdenas tiene serios antecedentes por idénticos motivos. Así lo reveló la exdirectora a un medio de comunicación nacional en una declaración poco divulgada en la que explicó la necesidad de incorporar recursos estables al sistema y agregó: “voy a hacer quedar mal al Ministro de Hacienda, pero el año pasado nos quitaron 50 mil millones y hubieran sido 80 mil si no me voy a llorar”. Según eso, para esta oportunidad el Ministro Cárdenas o el DNP tenían previsto plantear un recorte inicial de 125 mil millones, que hubiera podido dejarse en 120 mil o 110 de acuerdo a la intensidad de la súplica que esperaban de parte de la Directora. Lo cierto es que las declaraciones de Arias en Cartagena causaron una evidente incomodidad en el alto Gobierno. El titular de la cartera de Hacienda, Mauricio Cárdenas Santamaría, replicó con insistentes declaraciones en la línea de no haber tenido intención de mermarle presupuesto a la Ciencia. Mientras que la Directora Nacional de Planeación Tatyana Orozco calificó el recorte de “rumor”, pese a que se conoció el documento oficial en donde se comunica como un hecho.

Al final, tras la denuncia de Paula Arias el presupuesto de Colciencias para 2015 no se recortó. Así lo sugieren las cifras que presenta el Presupuesto General de la Nación, que destina a Colciencias un presupuesto tan solo mil millones de pesos superior a lo disponible en 2014. Esto, en todo caso representa una disminución de 41 mil millones de pesos frente a lo destinado a la entidad en 2012 y una cifra sumamente inferior a la inversión que demanda la Ciencia colombiana para considerar el tema como una apuesta seria del Estado. Pese a haber sido anunciada con bombos hace cuatro años como una de las locomotoras del Gobierno del presidente Juan Manuel Santos, terminado su primer mandato queda claro que la Ciencia, la Tecnología y la Innovación nunca fueron locomotora. O se trata de la locomotora varada que nunca arrancó.

 

Imagen tomada de: www.eluniversal.com.co
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