¿De qué sirve ser malpensado?

*Marta Sáenz C

Me llamo mucho la atención la expresión del exalcalde Antanas Mockus, en entrevista concedida a la Revista Semana, con ocasión del debate nacional relacionado con el contrato suscrito entre Corpovisionarios y el gobierno: ” El mal pensamiento es el problema más grave del país”. Existen personas que malpiensan de buena fe y uno debería tomarse eso con tranquilidad, pero cuando insisten con cizaña, uno empieza a sentirse mal, precisó. Lo anterior, me motivó a indagar sobre el malpensamieto, tema de esta columna.

Mientras el criticón se fija en lo bien que le va a alguien de su entorno y desarrolla envidia, el Malpensado critica las supuestas equivocadas actuaciones del otro sin darse cuenta que lo único que hace es reflejar en esa persona su estado emocional. También se aplica a la persona que tienden a ver mala intención en la actitud de los demás.

El malpensado piensa que está haciendo crítica y lo único que hace es reflejar en la persona su mal vivir,  incapacidad, y temores, y como se siente mal, escribe o expresa lo peor que puede en represalia del supuesto causante, sin darse cuenta que él es el causante de su sentir. Uno de los pilares sobre los cuales muchas personas construyen su vida consiste en pensar mal para acertar, es decir creer que las demás personas jamás tienen buenas intenciones y nunca actúan de forma desinteresada.

¿Qué hay detrás de las personas malpensadas? Se sienten incomprendidas, y esto les genera  recelo y desconfianza; suelen estar alerta de todo lo que los otros dicen o hacen, interpretando en ocasiones que alguien trama alguna cosa contra ellos. Usualmente terminan siendo sospechas infundadas, inseguridades, o juicios incorrectos. En otras ocasiones, estas personalidades pueden mostrar ciertas reservas o están a la defensiva y raras veces parecen estar relajados junto a otras personas.

En lo cotidiano resulta complicado convivir con este tipo de personas. A manera de ejemplo, si le haces un regalo creen que escondes algo, has hecho algo malo, o quieres algo a cambio, y así será siempre con cualquier cosa que digas o hagas. La mejor opción es tomar distancia de estas personas de nuestra vida, sean quien sean, familiares, amigos, o pareja. Sabemos que no es la opción más fácil, pero es la que mejor salud mental te dará en el futuro.

Personas malpensadas siempre ha habido y siempre las habrá, y todos estamos expuestos al peligro de ser malpensados y ver malas intenciones y sentimientos donde no los hay. Los mal pensantes de nuestro alrededor no podemos expulsarlos de nuestra vida tan fácilmente, porque a menudo forman parte inevitable de ella, pero no debemos dejarnos influenciar o torturar por sus proyecciones, comentarios, y pensamientos, es mucho mejor aprender a hacerles frente, a ser un poco más impermeables respecto a ellos y mantener una sana y saludable distancia .

Para ser una persona sana y positiva; y no malpensada, no es necesario ver la vida de color de rosa. Basta con que afrontemos la vida de frente, centrándonos en las soluciones a los problemas, más que en los aspectos alarmantes o dificultosos. Si afrontas los problemas de forma resolutiva, experimentaras una sensación de bienestar.

 

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