¿Estamos a puertas de una Tercera Guerra Mundial en Corea?

Por estos días, titulares y noticieros en el mundo han puesto su atención al escalamiento militar en la península de Corea. Algunos hacen un llamado aterrador al probable inicio de una Tercera Guerra Mundial. En general ya empieza a haber un temor generalizado y las noticias en las últimas semanas son cada vez menos alentadoras. Todos estamos expectantes y por supuesto esperamos que la situación no desencadene en un nuevo enfrentamiento armado fatal para la estabilidad mundial.

Esta, y de manera muy superficial, es la historia de este conflicto que lleva más de 60 años. Corea, desde 1945 está dividida en dos naciones soberanas: Corea del Norte (oficialmente La República Popular Democrática de Corea) y Corea del Sur (República de Corea). Al terminar la segunda guerra mundial y luego de la rendición de Japón, la Unión Soviética y los Estados Unidos se dividieron la península en el paralelo 38, siendo el norte ocupado por los soviéticos y el Sur por los estadounidenses. La Guerra de Corea inició en 1950 con la invasión de los norcoreanos a Corea del Sur. Ante esta agresión las Naciones Unidas dispusieron de la formación de una fuerza aliada en defensa de los surcoreanos integrada por los Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Turquía, Australia, Etiopía, Filipinas, Nueva Zelanda, Tailandia, Grecia, Francia, Colombia, Bélgica, Sudáfrica, Países Bajos y Luxemburgo. Corea del norte contó a su vez con el apoyo de la Unión Soviética y China. En 1953, al finalizar las confrontaciones y con la firma de un armisticio, se creó la famosa zona desmilitarizada que aún hoy separa a las dos Coreas. Es para destacar que entre ambas naciones nunca se ha firmado un tratado de paz y técnicamente aún están en guerra.

El programa nuclear de Corea del Norte se remonta al año 1962 al tiempo cuando el país inició su acelerada carrera de crecimiento militar, teniendo hoy en día unos de los ejércitos más grandes del mundo. Los norcoreanos buscaron ayuda de los soviéticos y chinos para el desarrollo de armas nucleares, pero ambas naciones se negaron y ofrecieron soporte en programas pacíficos de desarrollo de energía nuclear. Tras la caída de la Unión Soviética y coincidiendo con la apertura de China al resto del mundo, Corea del Norte entró en un grave estancamiento económico. En esta misma época inició el programa de armamento nuclear. Desde el 2003 no pertenece al Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares y el país se ha visto sometido a varias sanciones por las pruebas de armamento nuclear realizadas desde el 2006. La última resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, de noviembre de 2016, amplía las sanciones incluyendo restricciones a las transacciones con carbón, hierro, cobre, níquel, zinc y plata. En Febrero de 2017 China anunció que podría prohibir todas las importaciones de carbón por el resto del año.

Es desconocida la cantidad de armas de destrucción masiva que posee Corea del Norte. El sábado 15 de abril se organizó un desfile militar en celebración del natalicio de su líder fundador. Se presentaron los misiles KN-11 con capacidad para lanzados desde submarinos; este tipo de armamento tiene la cualidad de ser difícil en su detección. Con preocupación, también se observó el avance en el combustible sólido para misiles de largo alcance, tecnología que requiere menos mantenimiento y permite que este armamento pueda ser almacenado por un largo periodo de tiempo. Se estima que cuentan con más de 1.000 misiles de varios rangos y se cree que están desarrollando uno intercontinental de largo alcance que podría alcanzar a la capital de los Estados Unidos. En cuanto a la capacidad nuclear, algunos reportes hablan entre 13 a 21 cabezas. También se les ha acusado de tener un gran armamento químico con reservas entre 2500 a 5000 toneladas. Respecto al armamento biológico, se especula que están en capacidad de producir varias sustancias, pero no se tiene certeza en qué etapa se encuentra.

En estas últimas semanas la situación se ha agravado de manera alarmante. No tanto por agresiones, sino más bien por el tono de las declaraciones y acciones de los involucrados. Corea del Norte ha hecho una serie de pruebas balísticas y Estados Unidos, Japón y Corea del Sur han respondido con varios ejercicios militares conjuntos. En marzo, y pese a la fuerte oposición China, llegó a Corea del Sur el sistema estadounidense de defensa de antimisiles de corto y medio alcance. Las declaraciones del actual presidente Donald Trump tampoco han ayudado; en una entrevista este mes de abril aseguró que los Estados Unidos actuarán unilateralmente sobre Corea del Norte si es necesario e insta a China a actuar de manera más contundente sobre el régimen de Pyongyang. El movimiento del portaviones USS Carl Vinson fue interpretado como una grave provocación y hacen a los Estados Unidos responsables de cualquier consecuencia catastrófica que pueda ocurrir. El 16 de abril ocurrió otra prueba de lanzamiento de misiles, esta vez fallida; tal vez en demostración de rechazo a la visita del Vicepresidente estadounidense Mike Pence a Corea del Sur, quien a su vez también calificó la prueba como una provocación y hace un llamado a los norcoreanos a no poner a prueba la determinación y el poderío de los Estados Unidos. Agregó además que “derrotaremos cualquier tipo de ataque, y haremos frente a cualquier provocación nuclear o de misiles con una respuesta apabullante”. La respuesta del régimen de Corea del Norte no se hizo esperar, en declaraciones a la BBC, el viceministro de Relaciones Exteriores Han Song-Ryol, aseguró que “Si Estados Unidos planea una ofensiva militar, reaccionaremos con un ataque nuclear preventivo”

Mientras todo esto ocurre, Corea del Sur espera pronto salir de la que tal vez sea la más grave crisis política que haya atravesado en tiempos modernos. El 9 de mayo se harán las elecciones presidenciales luego del proceso de destitución de Park Geun-hye acusada por complicidad de tráfico de influencias y fraude.

El tiempo nos dirá qué nuevo capítulo se escribirá en la península coreana. Muchos pronunciamientos se escuchan de todos los lados. Sin embargo, nadie querrá ser el responsable en provocar a un gobierno dispuesto a lo que sea con tal de defender su Status Quo y causar un enfrentamiento nuclear que provoque la muerte de millones de personas.

OC

Autor: Observador Universal

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