Hong Kong y la lucha por la Democracia

Omar Camargo

Desde hace varios meses atrás vemos todos los días nuevas noticias sobre las constantes protestas en Hong Kong. Marchas, encabezadas en su mayoría por jóvenes quienes han visto, como con el tiempo, sus libertades se han reducido por el gobierno local controlado por la China comunista.  Sin embargo, lo que actualmente ocurre, no es nuevo. Varios hechos importantes debemos repasar para poder entender mejor esta situación que estalló con fuertes protestas en junio de este año. Nos podemos remontar a mediados del Siglo XIX cuando los británicos, como consecuencia de las Guerras del Opio, se hacen con el control de Hong Kong. Intoxicados por el opio, el imperio chino se ve forzado, no solo a ceder este territorio, sino que también se obliga a dar privilegios comerciales a la potencia europea. Para algunos este fue el inicio del fin de la dinastía Qing que terminó en 1912 con el nacimiento de la República Popular de China.

Varios años de negociación terminan en los 80’s con el acuerdo de incorporar todo el territorio en el tratado de los 99-años y así devolver Hong Kong al control chino en 1997. China recibe este nuevo territorio bajo el lema “un país, dos sistemas”. A partir de este año se convierte en una Región Administrativa Especial, con un alto grado de autonomía. Posee su propio gobierno, un legislativo multipartidista, un sistema legal independiente, su propia fuerza policiaca, sistema monetario, aduana, entre otros. Incluso tiene libertades en negociaciones internacionales, siendo Hong Kong miembro de la OMC y APEC.

Las bases del actual conflicto vienen desde el mismo nacimiento como territorio autónomo en 1997. Una de las promesas del gobierno de Beijing eran las elecciones libres. Aunque los ciudadanos tienen la libertad de votar, la lista de candidatos es seleccionada por el gobierno chino. Una de las demandas en las actuales protestas es el incumplimiento del gobierno en garantizar elecciones abiertas. En el 2014 el mundo vio nacer el movimiento de las sombrillas amarillas. Se convirtió en el símbolo de protesta por el referendo que pedía la apertura democrática de la lista cerrada de candidatos. Miles de ciudadanos protestaron por varios meses sin ningún éxito.

El detonante en junio de este año, fue la propuesta en contra de la ley que permitía la extradición de ciudadanos de Hong Kong a China; siendo una grave señal de la ya constante reducción de libertades del Territorio. Esto fue considerado como una amenaza para disidentes, activistas y periodistas, críticos del régimen comunista, quienes se verían sometidos a juicios imparciales y castigos violentos en la China continental.

Días después del inicio de las protestas, la líder del gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, accede a suspender la ley. Sin embargo, la respuesta del pueblo al otro día fue una marcha de 2 millones de personas, la más grande en la historia de Hong Kong. Suspender la ley no era suficiente, el pedido era el retiro total y definitivo. Salen a la luz alegatos de extralimitaciones de la policía con los manifestantes. En julio el parlamento es ocupado y la tensión entre la población y el gobierno crece. Bandas pro-gobierno atacan ciudadanos en una estación del metro luego de una marcha. Para agosto, las protestas son casi diarias y el comercio global siente la interrupción de uno de los aeropuertos más importantes del mundo. Finalmente, el gobierno cede y la propuesta de ley de extradición es retirada.

La historia, no termina aquí. Las marchas no cesan y la violencia crece cada día más. ¿Qué es lo que piden los manifestantes? Luego de ser retirada la propuesta de ley de extradición, la principal demanda se centra en el sufragio universal para las elecciones del ejecutivo y legislativo; basta ya de listas cerradas seleccionadas desde Beijing. Algunos piden la renuncia de Carrie Lam quien la consideran incompetente y títere del gobierno chino. Otros pedidos son la inmunidad para los manifestantes y procesos independientes para juzgar los excesos de la fuerza policial.

La respuesta oficial China ha sido declarar estas protestas como actos cercanos al terrorismo, lo que se muestra como signo de endurecimiento. Varios reportes hablan de grandes movimientos de tropa en la frontera y algunos líderes internacionales han hecho públicas sus preocupaciones con la actual situación, hecho que para los chinos constituye en una afrenta y una clara intervención extranjera es sus asuntos internos.

Las actuales normas de autonomía estarán válidas hasta el 2047, luego de esta fecha no se sabe qué pasará con el gobierno de Hong Kong. Es este el miedo de sus habitantes quienes aún no se consideran chinos. El camino se ve largo y difícil, ¿qué precio están dispuestos a pagar por mantener sus libertades en contra de uno de los regímenes más poderosos?. ¿Cederá China en sus pretensiones de incorporar a Hong Kong como una provincia más y mantendrá la promesa de su líder Deng Xiaoping de “un país, dos sistemas” ?, solo el tiempo nos dirá.

Autor: Observador Universal

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