CONECTIVIDAD Y DEMOCRACIA

El avance de la tecnología contemporánea no solo ha permitido extender universalmente la conectividad electrónica a la mayor parte de la humanidad, sino que su extensión a los teléfonos móviles o celulares, la ha incrementado en su empleo permanente en tiempo real, hasta convertirse en un dispositivo necesario dentro de la vida diaria, y, en algunos casos, en una adicción a las redes sociales.

Tal ha sido la importancia de esta conectividad electrónica que ha llegado a confundirse con muchos aspectos de la democracia, pero que en manera alguna puede identificarse ni mucho menos calificarse como una forma de verdadero gobierno democrático.

Pues ciertamente esta conectividad ha ampliado la posibilidad de que las personas se relacionen entre sí y de que las autoridades públicas y los aspirantes a ellas establezcan relaciones con cierta parte de la población. Pero ello no indica que las decisiones de gobierno se hayan abierto o deban abrirse a toda la comunidad. Lo único que la tecnología ha ampliado es la posibilidad de acceso a la conectividad, esto es, a conectarse unos con otros.

Pero de allí en adelante existen muchos aspectos que distancian a la población del gobierno, tales como son el suministro y recepción de la comunicación, el contenido de los mensajes, el entendimiento y análisis de estos y la participación crítica y decisoria sobre los mismos.

De todos ellos la conectividad solamente ha servido para ampliar la posibilidad de acceso informativo, que, como es bien sabido, solo incide en la opinión social con el riesgo de su distorsión y aprovechamiento indebido. Pero es distinto de la participación decisoria en las políticas y programas que suele caracterizar a la democracia directa, así como a la democracia representativa.

Más aún, tampoco puede afirmarse que con esta conectividad se ejerza un control social de la opinión, porque, debido a su manipulabilidad su influencia suele no corresponder a la realidad, tal como lo han demostrado los dos últimas resultados electorales.

Por ello, se hace necesario intensificar el aprendizaje y contraprestación comunicativa social.

Autor: Observador Universal

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