Ser responsables de nuestros actos.

Marta Sáenz Correa

En muchas ocasiones nos resulta difícil admitir que nos equivocamos y nos pasamos culpando a todos los que nos rodean, a la situación económica, a la política, a nuestros padres, a la falta de oportunidades, etc. Si bien es cierto que todo esto y mucho más influye en nuestro accionar, también es cierto que debemos asumir la responsabilidad de nuestras conductas.

Ser responsable de nuestros actos nos hace dueño de ellos, perspectiva que nos permite avanzar y transformar cualquier problema en oportunidad y circunstancia en posibilidad. La responsabilidad personal es la que nos convierte en actores principales de nuestras vidas. Cada quien es responsable de lo que le sucede y tiene el poder de decidir lo que quiere ser. Lo que eres hoy día es el resultado de tus actos pasados, y lo que serás mañana es el resultado de tus actos de hoy. Somos dueños de las situaciones de hoy y de las que están por venir. Nos han enseñado a echarle siempre la culpa a los demás y a darle poder a personas que en realidad no tienen. Recordemos que la responsabilidad nace del respeto; aceptándose a uno mismo, el individuo es capaz de asumir la dirección de sus asuntos.

Cuando logramos sobrepasar la actitud de culpar a alguien, estamos en posición de crecer, progresar y lo más importante, aprender de nuestros errores y superar las dificultades. Es bien común que nos sintamos mal porque nos equivocamos o que nos reprochemos lo que hicimos o lo que no hicimos, pero aquí es donde existe una línea muy fina entre tomar responsabilidad y culparnos a nosotros mismos. Cometer errores y que aceptarlos nos hace crecer, aprender la lección y mejorar.

Creemos, equivocadamente, que la palabra responsabilidad viene acompañada con trabajo, dificultad, seriedad, complicaciones, discusiones con otros, pero no es así. La palabra responsabilidad debe ser relacionada con poder. Es decir, cuando te conviertes en el responsable de tu vida, proyectas a la sociedad que eres una persona capaz y que tiene la voluntad de decidir. Únicamente aquellas personas que tienen control sobre sus pensamientos, emociones y comportamientos tienen capacidad de tomar decisiones positivas hacia sí mismas y la oportunidad de construir la vida que quieren tener. La persona responsable es aquella que cumple con sus compromisos, su palabra, toma decisiones, y acepta las consecuencias de sus actos y de las situaciones de su vida; es una persona que asume riesgos, que no busca culpables y da lo mejor de sí.

Autor: Observador Universal

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