CONCIENCIA TECNOLÓGICA

Ciertamente el desarrollo de la tecnología ha tenido y tiene una gran significación para la vida ciudadana. Pero su mayor uso en la vida cotidiana impone la necesidad de tomar conciencia de tanto su provecho como de sus riesgos.

En efecto, para nadie es un secreto que el desarrollo tecnológico no sólo permitió la iniciación y desarrollo de la industria, permitiendo no solo la multiplicación de los empleos y la producción en gran escala de la producción y el consiguiente acceso a ella y su gran consumo por la mayor parte de la población; sino que ha permitido la ampliación del bienestar en todos los territorios del planeta, de la cual hoy disfrutamos.

Algo semejante acontece con el desarrollo tecnológico electrónico a través de la internet y demás medios de comunicación, que hoy día no solo facilita el control y autoritarismo de las diversas maquinarias y herramientas que se emplean en las actividades productivas y de relaciones humanas. De allí que hoy día se les dé, con razón, mucha importancia a dos aplicaciones electrónicas, puesto que son una especie de formatos electrónicos que no solo prevén en forma simplificada los procedimientos electrónicos que permiten la inclusión, desarrollo y abstención de un resultado específico, sino que simultáneamente están revestido de características de fiscalidad de comprensión y uso, de pocos pasos y seguridad, y de autoritarismo y de resultado. Para ello pueden mencionarse las aplicaciones de publicidad, comunicación, mercadeo, fuerzas, etc.

Sin embargo, se hace imprescindible tomar conciencia de ellos, y no tomar un hábito, ni mucho menos aguardar que, por sus características, se ofrezca aplicaciones para todo, puesto que ellos pueden ser perjudiciales en sí mismos, así como para el desarrollo personal y conductual. Pues muchos de tales aplicaciones implican en cierta forma ciertas restricciones a las iniciativas, porque no siempre operan por conducto del usuario sino en forma automática, no siempre operan bajo su libertad personal, sino por la decisión ajena. Tampoco suministran la información deseada, sino la información que interesa al emisor. Ni da lugar a una conducta espontánea, sino que, por el contrario, le provoca y a veces la premian. Además, muchos de ellos generan contraprestaciones implícitas que pueden ser negativos, como el suministro de información, la autorización para uso publicitario, la autorización para establecer preferencias y perfiles, etc. que pueden no desearse suministros.

Autor: Observador Universal

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