MEDIATISMO PANDÉMICO

Si bien es cierto que la pandemia del coronavirus o covid-19 ha sido y sigue siendo contagiosa, para cuyo combate  efectivo la misma sociedad ha asumido el autocuidado personal y el aisla miento  social, también lo es  que su manejo por los distintos gobiernos nacionales, regionales y locales han puesto de manifiesto un desagradable mediatismo  pandémico, porque han acudido a los medios de comunicación social   para darle un uso enfermizo de un protagonismo personal abu sino. Ya que con la apariencia de lograr una mayor información social en materia de salud , su ca rácter excesivo con poca efectividad en ella, tan solo  muestra la intención de mostrar y fomentar la imagen  de los nuevos informadores gubernamentales.

Para ello, basta con revisar lo que ha sucedido en estos dos meses y medio. el cual muestra al ejecutivo representado en el Presidente de la República, los Gobernadores y los Alcaldes, con la única actitud de dar información, hacer anuncios, recomendar quedarse en casa, mostrar el desa rrollo de la pandemia y adoptar algunas acciones para combatirla en el futuro,  que si bien fueron indispensable en su inicio para fomentar la conciencia social sobre la misma, también lo es que , por la duración de la cuarentena, pasó a ser instrumentalizada  abusivamente.

Porque con el pretexto de la necesidad informativa ,los representantes del ejecutivo comenzaron a hacer protagonismo personal, esto es, a aparecer innecesariamente ante los medios de comuni cación social : unos, para darse a conocer o incrementar su conocimiento o, mas bien , su imagen; otros, para sus ideas, compromiso o autoridad en las acciones que proyectaban; otros, para recla mar mayor atención y sintonización con la opinión pública ; y otros ,para autoatribuirse la condi ción de dispensadores y hasta de salvadores de la salud y de la vida humana.

Sin embargo, debido a ese afán protagónico de servicio social desinteresado, ya comienza a extra erse  de esa apariencia de vocación, gestión y efectividad administrativa, las realidades ocultas de todos ellos, dentro de la cual se destacan las siguientes: La impreparación no solo del sistema de salud, sino también de los gobiernos para responder oportunamente a estas calamidades públicas. La manipulación de la opinión pública  sobre el valor de  la salud y la vida, para que ella creyera que su protección dependía de dicho gobierno y no de la misma conducta y responsabilidad social. La manipulación del valor de la salud y la vida, no solo para restringir y hasta eliminar despropor cionadamente las libertades personales, la libertad de empresa,  el trabajo remunerado, el derecho a la subsistencia ,el derecho a la educación  y demás derechos fundamentales. Y mas aún, dicho protagonismo ha develado y puesto de manifiesto, en ciertos casos, de manera notoria, la condición de dictadorzuelo de tales ejecutivos, a tal punto de imponer toques de queda, prohibir las salidas de las ciudades, establecer reglas de la vida privada y de convivencia familiar, asi como de compañías de género.

De allí que sea el momento en que los medios de comunicación social  retomen su verdadera función de comunicar lo que interesa a la sociedad y no dejar que los ejecutivos los sustituyan en esa tarea, ni mucho menos que implanten una comunicación oficial directa. Y también resulta pertinente que los organismos de control adopten las medidas pertinentes que prevengan el uso abusivo de recursos públicos para beneficio personal.          

Autor: Observador Universal

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