QUE PASA EN EL FÚTBOL FEMENINO

Por: Germán Archila @Germancho101 La selección de fútbol femenino de Colombia, ha estado inmiscuida en varios episodios de grandeza, se posiciono como la segunda en el continente después de Brasil, clasificando a Mundiales y Olímpicos, teniendo actuaciones destacables en los eventos, victorias y empates contra potencias del deporte como Estados Unidos y Francia, todo este panorama hacía sentir que el país iba por buen camino en la evolución de esta categoría. Luego se instauro la liga Femenina en el país, lo cual empezó muy bien tanto que la final entre Santafe y Huila congrego a más de 30.000 personas en el campin, todo era euforia, y en el 2018 el Atlético Huila se consagro campeón de la Copa Libertadores en Brasil un logro único para la categoría, pero todo no ha sido dulce en el andar de la rama femenina. Luego de ganar la Libertadores, la polémica se encendió con las declaraciones del exsenador y dirigente del deportes Tolima: “Eso anda mal, eso no da nada económicamente ni nada. Los problemas que hay con las mujeres son más toma tragos que los hombres, para que vea. Pregúntele a los del Huila cómo están de arrepentidos de haberle invertido tanto. Y fuera de eso es un caldo de cultivo de lesbianismo tremendo”. Estas declaraciones prendieron el debate sobre machismo y discriminación acompañado de las dudas por la temporada 2019 de la liga femenina, por falta de apoyo de la dirigencia y los patrocinadores, hace unas semanas la polémica siguió cuando varias jugadoras de la selección empezaron a hablar de las cosas que sucedían en las concentraciones y denunciaban cosas como por ejemplo de jugadoras que tenían que pagar sus propios gastos para estar en la selección, luego salen unas acusaciones más graves vinculadas con la categoría sub 17, se habla de acoso sexual a las niñas del técnico y los asistentes, este caso ya está en investigaciones en la fiscalía, se sabe que el futbol es una entidad privada, que es hermética y que sus dirigentes toman decisiones sin importar la opinión pública, y eso que el deporte mueve masas. El debate esta encendido, que ahí discriminación que no existe igualdad con sus pares masculinos, los referentes James, Falcao, Ospina, emitieron un comunicado brindando todo su apoyo y pidiendo explicaciones sobre los hechos ocurridos. Pero todos los que piden igualdad, y alzan sus voces si la practican, varios ejemplos cuantos programas sobre futbol femenino tiene Win Sports, cuantos minutos le dedican emisoras como W Radio y Blu Radio a este deporte, que políticas emprende el estado para equiparar las categorías, ahora es ilógico pedir las mismas prebendas de James y Compañía, cuando es un negocio diferente que atrae patrocinadores e interés de los espectadores. Solo esperar que el tema de acusaciones terminen en buen puerto, y los culpables paguen, y que la federación coloque los límites para evitar que estas cosas vuelvan a pasar, mientras tanto la sociedad seguirá vociferando por la igualdad y que deben tener las mismas condiciones que la masculina, pero es un debate más a fondo, donde implica le mercadeo, y el interés generado por el deporte.

FORTALEZA DE LA JUSTICIA

Con ocasión de la posibilidad de que la ley estatutaria de la JEP sea objetada y con el escándalo de la captura de uno de sus fiscales de la JEP por corrupción, no solo se abre la posibilidad de que sea modificada sino que sea hecha trizas esa justicia especial. Pero igualmente surge la oportunidad para analizar la debilidad o fuerza institucional de dicha Rama y para poder resaltar la fortaleza que tiene la rama judicial del Estado como baluarte de la democracia colombiana. Para ello, basta con recordar cómo la clase política, en venganza contra la Rama Judicial que por inconstitucional le había tumbado la reforma constitucional, no solo contribuyó a su fraccionamiento en cuatro Altas Cortes en la Constitución Política de 1991 (la Corte Constitucional, la Corte Suprema de Justicia, el Consejo de Estado y el Consejo Superior de la Judicatura), sino que también ha contribuido a su descrédito frente a las demás Ramas del Poder Público. La misma conducta también se ha adoptado cuando en reacción a la investigación de la parapolítica, uno de sus prominentes dirigentes, mediante abierta oposición, procedió al  descrédito de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, lo cual se agudizó con la investigación de muchos dirigentes del Centro Democrático; pero de lo cual salió airosa la justicia ordinaria, con la demostración de su independencia y fallos en derecho. Así mismo, cuando lamentablemente algunos miembros de esa Alta Corte aparecieron y están vinculados a actos de corrupción y cuando estos han sido empleados como instrumento de descrédito jurisdiccional, la sociedad ha comenzado a entender que estos casos, además de ser aislados, no comprometen a la Rama Judicial, y mucho menos a  esas instituciones y a los demás miembros. No obstante lo anterior, el mismo movimiento político, no solo ha manifestado su oposición política al acuerdo de paz y concretamente a la justicia especial para la paz (JEP), sino que también ha aprovechado políticamente el episodio para acrecentar el descrédito de ese Tribunal y de toda la justicia en general. Sin embargo, a pesar de las falencias humanas y de la falibilidad  de ciertos jueces, magistrados y fiscales y de su distorsión mediática, se  mantiene la solidez y fortaleza de la Rama Judicial. Pero ello se debe fundamentalmente, de un lado, a la autonomía e independencia de sus órganos de la clase política, exteriorizada en el proferimiento de sus providencias, y, del otro, en su compromiso con el Estado social de derecho, manifestado con la aplicación estricta del derecho en el ejercicio de sus funciones jurisdiccionales. De allí que el actual quebranto de la credibilidad de la JEP debe rescatarse con  similar comportamiento de fallos en derecho, como lo aguarda la sociedad.

Para que la vanidad?

*Marta Sáenz Correa. La vanidad es una manifestación de la soberbia, la arrogancia o engreimiento; se define como el orgullo y la valoración excesiva de los méritos y habilidades. La persona vanidosa se siente superior al otro, se muestra como mejor que el resto de sus pares, y no duda en destacar su supuesta capacidad cada vez que puede, menospreciando al resto de la gente, encubriendo un sentimiento de inferioridad y el deseo de ser aceptado por el otro. Los vanidosos son personas que se vanaglorian de lo que hacen, de lo que son, de la imagen que dan; manifiestan con frecuencia engreimiento, petulancia, y pedantería. Al hacer gala de sus virtudes, el vanidoso intenta demostrar que no es menos que nadie, esperando el aplauso y la admiración de quienes le rodean. La vanidad representa la cualidad de vano, es decir algo vacío, hueco, falto de realidad, sustancia o solidez, un adjetivo siempre vinculado a lo insustancial, a la presunción y el envanecimiento, siendo una creencia excesiva en las habilidades propias o en la atracción causada hacia los demás. Sigmund Freud afirmó que la vanidad puede llegar a convertirse en una afección grave cuando produce un desorden en la personalidad. La persona que sobreestima sus cualidades y solo busca la admiración, tiene una conducta egoísta con respecto a sus allegados lo que le genera problemas personales y laborales en sus relaciones interpersonales. Se cree que esta conducta trata solo del deseo de verse bien o de ser el centro de atención, pero va un poco más allá; la gente no disfruta de su presencia y no suelen ser personas queridas a nivel social o familiar. Las personas vanidosas sienten un amor desproporcionado hacia ellos mismos y viven en un mundo de fantasías desmedidas de éxito, poder y belleza. Esto les hace ser pretenciosos y admirarse y valorarse de manera excesiva. La falta de modestia y humildad hacen que las personas se crean en lo cierto por el simple hecho de ser quienes son. Están pendientes de su imagen pública, pero sin demostrarlo, y necesitan saber constantemente que opinión tienen los demás sobre ellos. Buscan destacar y ser el centro de atención. Añaden teatralidad a todo lo que hacen, incluso cuando se presentan a desconocidos. Se enfadan por nimiedades. Sin embargo, sus aires de grandiosidad esconden una fuerte desconfianza e inseguridad. Por lo cual, la vanidad es un defecto que debe tratar de superarse para poder tener una vida plena y feliz.